Es como si yo fuera un árbol de manzanas, y cuando hay algo que me da vueltas en la cabeza o simplemente decanta una conclusión, es como si se cayera la manzana, como si llegase a su punto justo, donde ya no resiste estar contenida en el árbol, ya tomó forma, ya creció, y por fin, necesita caer al suelo para que suene, para que choque, para hacerse evidente, resaltarse entre todas las demás (los demás pensamientos, que en ese momento quedan relegados a un segundo plano por la importancia que tiene que caiga esa manzana) si, y todas las manzanas que van cayendo tienen importancia
lo bueno es que hay periodos donde no hay ninguna, y otros donde caen varias juntas.
en este caso, el pensamiento, la conclusión a la que llegue, con una importancia sumamente personal
es que entendí y aprendí a saber cuando los hombres mienten u ocultan algo.
yo lo intuía, (si, ja, intuición femenina) pero ahora puedo confirmar que siempre que sospeché era cierto que había algo detrás. En las primeras veces que sucedía, no me creía, pensaba que era paranoica, que me hacia la película y todo eso, pero con el tiempo, mis dudas se iban despejando, confirmándose obviamente mis intuiciones de que algo pasaba, algo no me decían, algo callaban.
dicho y hecho, el tiempo (ojo, no crean que mucho) me dio la razón, no bastó con esperar una semana y listo.
me entere porque me tenia que enterar, porque era evidente, y me enteré porque me lo dijo en persona. hablo igual de dos cosas distintas, una es una persona que no me contaría nunca, la cual "no puedo meterme en su vida personal", la otra una persona muy frontal, pero que quiere el pan y la torta.
en fin, así que la gran manzana es esa, ahora sé reconocer a través de gestos, actitudes, respuestas y no respuestas cuando alguien me oculta algo.
Si, es como si le hubiese puesto ciencia a la cuestión.
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