por qué ese ir y venir, esa oleada de pensamientos inconstantes, esa no determinación.
Empiezo ruda, fuerte, pensando y convenciéndome que no, que no me voy a chocar dos veces con la misma piedra, que todo va a cambiar, que otra vez no puede ser, y termina siendo...
y mi rudeza se vuelve llanto, y luego debilidad, debilidad ante los sentimientos mas genuinos, pero heridos.
Llanto por el fracaso y la angustia de un futuro des-proyectado, mejor dicho eyectado, vaya uno a saber a donde.
Y ahí vuelvo a los rodeos, a las vueltas, a la oleada de pensamientos, que no me dejan ¿ser? ¿decidir? ¿no me dejan? ¿quién no me deja? soy yo la que se deja? nadie puede decidir por mi, solo tratar de convercerme... a veces con exito.
pero me juro que no me voy a dar tres veces con la misma piedra.